Día internacional para la erradicación de la pobreza

El Centro Internacional Eugenio de Mazenod se ha colocado junto a los que luchan contra la pobreza, para que se respeten la dignidad y los derechos de las personas. “Siempre cerca de la gente con la que trabajan, los Oblatos prestarán constantemente atención a las aspiraciones de la misma y a los valores que posee”. Constitución n. º 8 de los Misioneros Oblatos.

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En la dinámica de nuestras Constituciones y Reglas, y en la línea del Capítulo de 2016 que nos invita a revisar nuestra misión dando la prioridad a los nuevos rostros de los pobres, el Centro Internacional Eugenio de Mazenod se asoció al 30ª Día internacional para la erradicación de la pobreza iniciado por ATD Cuarto Mundo. Desde 1992, la llamada hecha por el Padre Wresinski, fundador de ATD Cuarto Mundo: “Allí donde hay hombres condenados a vivir en la miseria, los derechos humanos son violados. Unirse para hacerlos respetar es un deber sagrado.” ha sido repercutida por la Asamblea general de la ONU, que instituyó el 17 de octubre como Día internacional para la erradicación de la pobreza.

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En la ciudad de Aix-en-Provence, se creó hace casi 10 años un colectivo cuyo objetivo era recordar que la miseria está en nuestras puertas y que debemos luchar, unos y otros, para evitar caer en la miseria. En Francia, se cuentan hoy día más de 9 millones de personas pobres, entre las cuales 2 millones viven con menos de 500 euros al mes. Esta pobreza origina la caída en la exclusión (vivienda inadaptada, fracaso escolar, enfermedad, paro).

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Este año, el colectivo de Aix del “17 de octubre” había decidido posponer ese día al sábado 21 de octubre, con el fin de sensibilizar un mayor número de personas a esta causa. En realidad, el programa empezó ya la víspera, con la película “MAKALA” seguida por un debate. Por medio de sencillos compromisos, varias personas manifestaron su voluntad de reducir la discriminación relacionada con la pobreza, y recordaron que cualquier persona está capacitada para aportar algo a la sociedad. Los alumnos del instituto Celony se habían encargado de la comunicación, el encuentro lo animaban coros y grupos musicales, así como el organillo de los compañeros de Emaús. Un buen momento de convivencia, con un amplio público, interesado e implicado gracias a la capacidad de movilización del colectivo “17 de octubre”: ATD Cuarto Mundo, Amnistía Internacional, Caritas, Unicef, etc.

“La miseria no es una fatalidad, es obra del ser humano y solo los seres humanos pueden destruirla”. Joseph Wresinski.

Benoît DOSQUET, OMI