Experiencia de Mazenod

El padre James Ralston OMI de Johannesburgo, Suráfrica (OMISA), participó hace poco en la Experiencia de Mazenod. Nos comparte lo que la Experiencia significó para él.

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“En este 25° aniversario de mis votos religiosos, me pareció adecuado tomar un tiempo cualitativo de reflexión y renovación, y me apunté para participar en la Experiencia de Mazenod. Los 21 años transcurridos desde mi ordenación los pasé en la formación como tesorero durante 8 años, a la vez que en el ministerio parroquial.

La Experiencia de Mazenod era el cumplimiento de un deseo ya antiguo. En el mismo instante que pisé Aix-en-Provence, sentí una emoción que no había sentido en mucho tiempo. Estar entre los muros donde nació la congregación; encontrarme en la ciudad donde nació el Fundador y ver todos los lugares y sitios significativos para los Oblatos dio una nueva realidad a mi vida de Oblato de María Inmaculada.

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El tiempo que pasé escuchando y leyendo sobre San Eugenio y los primeros Oblatos, sus experiencias y su dinamismo, reavivó en mí el entusiasmo y la determinación para hacer vida lo que he aprendido, para llevar fruto en mi vida y mi futuro ministerio, no exento de retos y exigencias, pero con una renovada visión del origen de los Oblatos.

Los Ejercicios Espirituales en Notre Dame de Vie, cerca de Saint-Didier, fueron extraordinarios y llenos de gracias, una experiencia de los dos extremos de las lágrimas, a la vez alegría y frustración. El mero hecho de que me guiaran en la meditación hizo que mi corazón se abriera a la acción del Espíritu Santo y me ayudó a verme, a mí mismo y mi camino espiritual, de manera más positiva, haciéndome más receptivo a la acción de Dios en mi vida.

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Mi agradecimiento está más allá de las palabras, si bien no más allá de cómo intentaré expresarla en mi ministerio y en mi vida. Doy sinceramente las gracias a Dios y a todos lo que han hecho de esta Experiencia de Mazenod lo que ha sido para mí. Entresaco de mi diario personal: “Si empiezo a racionalizar, no encuentro ninguna razón lógica por la que Él (Dios) se haya quedado a mi lado protegiéndome, excepto el hecho de que me amó de por vida, y siga pues amándome, aunque permanezcan en mi vida momentos de ingratitud”.

Vuelvo al ministerio parroquial, y a una nueva obediencia, henchido de un celo nuevo y de una visión clara de la vida y la misión”.

James Ralston OMI