Una estatua de san Eugenio de Mazenod en Grans

Parte de los miembros de la Familia Mazenodiana, junto con los Oblatos de la comunidad de Aix-en-Provence, se dirigieron emocionados a Grans, el 4 de diciembre, para la inauguración y bendición en la iglesia parroquial de una estatua de su fundador, san Eugenio de Mazenod (1782-1861).

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De esta gran figura del clero provenzal aún quedan centenares de cruces de misión, plantadas en los pueblos del entorno después de que grupos de misioneros, bajo su dirección, devolvieron a los provenzales la fe después de la confusión revolucionaria. Esa historia excepcional, narrada en la homilía del Padre oblato Bernard Dullier en la colegiata San Lorenzo de Salon de Provence, fue una señalada introducción a la bendición de una imagen en memoria de esa figura de la diócesis de Aix y Arles, por la tarde, en el pueblo de Grans.

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La misión de Grans, predicada en 1816, es la primera organizada por Eugenio de Mazenod. Con sus homilías en provenzal, sus misas adaptadas a los horarios de las faenas del campo, y otros múltiples aspectos innovadores, el fundador de los Oblatos consiguió, en momentos de división social, una renovación de la Iglesia de Francia. Grans conserva su memoria por medio de una bella cruz de misión situada en el cruce de los bulevares Aristide Briand y Victor Jauffret, desde donde una importante procesión de fieles se dirigió a la iglesia del pueblo, donde los Oblatos de Aix y el párroco, Padre Brice de Roux, descubrieron la imagen. Alrededor de ella, se congregaban feligreses emocionados, Oblatos entusiastas y familiares de san Eugenio cantando oraciones y cánticos, tal y como el famoso “Prouvencau e Catouli”. Espigas de trigo, esculpidas de un modo exquisito en el bajo de la sotana de san Eugenio, recuerdan la etimología de Grans y el vínculo del pueblo con su tierra. Así la iglesia de Grans se enriquece de una nueva obra artística relacionada con la riqueza de su historia: una imagen que de hoy en adelante recibirá a los visitantes en uno de los pueblos de Provenza donde sigue alentando el espíritu de san Eugenio.

Alexandre MAHUE