Vivir y morir por el Evangelio, ¡algo que sigue sucediendo!

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“Os escribo con mucha alegría. El 10 de octubre, 27 rehenes fueron devueltos a las autoridades camerunesas por sus secuestradores. Se trata de 10 Chinos raptados en Waza y de 17 Cameruneses raptados en Kolofata el 27 de julio pasado. Entre ellos la esposa del vice-primer ministro de Camerún y la familia del lamido-alcalde de Kolofata, entre los cuales había varios niños.

Ese inmenso alivio queda sin embargo bañado en una gran tristeza ante el asalto que dejó sin vida, el pasado miércoles, a 18 civiles y un militar cerca de Kerawa (a unos 40 kilómetros de aquí) y el cohete, lanzado la semana pasada, que mató a 9 personas en el mercado de Amchidé, del que os hablo con frecuencia en mis correos.

Todo ello ocurre después de otro acontecimiento doloroso del que quizás habéis oído. Se trata de la muerte de un amigo muy querido, Luc BERKE, un laico responsable del distrito parroquial de Ldubam-Tourou, cercano a la frontera con Nigeria. Fue matado a sangre fría, junto con un amigo, por un grupo de Boko-Haram, cuando volvía en bicicleta de animar la oración en un pueblo de su distrito parroquial. La matanza dejó más de treinta muertos. Luc estaba muy comprometido con las cuestiones de Justicia y Paz. Con Esther, su mujer, había decidido permanecer junto a sus “feligreses”, en fidelidad a aquel que nos dice que no hay amor más grande que dar la vida por sus amigos. Deja a una gran familia de diez hijos más tres adoptados, de los cuales la mayor acaba de empezar la universidad.

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Lo que más me impresiona es que los demás animadores de distritos, que están en la misma situación de Luc, muy cercanos a la frontera, decidieron todos quedarse para seguir sencillamente con su tarea de anuncio del Evangelio, siendo todos muy conscientes del peligro.

Veo otro signo grande de esperanza en el aumento progresivo de la condena inequívoca, por parte de musulmanes en todo el mundo, ante la deshonra que suponen para ellos esas prácticas incalificables.

Nunca es tarde para hacer el bien y gritar la verdad… y la verdad es que Dios nos quiere a todos hermanos en una familia unida… A cada uno de nosotros, no importa dónde estemos y cuáles sean nuestras referencias, se nos invita a poner nuestra piedrecita en la construcción del edificio. Es lo que intentamos hacer aquí con nuestros pequeños medios.

¡No queremos dejarnos desanimar por la violencia! La lucha de los Boko-Haram no es con los cristianos de manera específica, sino con todos aquellos que buscan la promoción humana y rechazan el obscurantismo religioso. Por eso nosotros, los cristianos, estamos en primera línea. Tenemos que seguir luchando, en colaboración con todos nuestros hermanos, de cualquier confesión religiosa, para que el hombre esté en pie”.

Grégoire CADOR (de la carta a los amigos del 11 de octubre de 2014)