Conferencia sobre el Cardenal Guibert

En el conjunto de actos con motivo del bicentenario de la fundación de los Misioneros Oblatos, el Sr. Bernard MILLE, Presidente de la Academia de Aix-en-Provence impartió una conferencia sobre el Cardenal Guibert, un Oblato que fue Arzobispo de Paris.

El Sr. Bernard MILLE

El Sr. Bernard MILLE

Joseph Hippolyte Guibert, nacido en Aix en 1802 en una familia modesta de aparceros, se bautizó en la iglesia San Juan de Malta. Después de unos escasos años de escolarización, entra en el seminario de Aix antes de comprometerse con san Eugenio de Mazenod y los Misioneros de Provenza. El padre Guibert se ordena en 1825 y predica misiones, se convierte en superior de Notre-Dame du Laus, va a Notre-Dame de l’Osier (en los Alpes), funda el seminario de Ajaccio del que será superior, restaura para los Oblatos el convento de Vico.

6ª conferencia del bicentenario de la fundación

6ª conferencia del bicentenario de la fundación

Nombrado Obispo de Viviers (Ardèche) en 1841, Mons. Guibert calma los conflictos en la Iglesia local, recorre su diócesis y conserva vínculos estrechos con la Congregación de los Misioneros Oblatos. En 1857, Mons. Guibert que es ya Obispo de Tours participa activamente en la restauración del famoso santuario de san Martin de Tours. En 1871, Hippolyte Guibert acepta el nombramiento de Arzobispo de Paris. Pero rechaza varios títulos de prestigio, invitaciones mundanas, prefiere ayudar a los pobres según el espíritu de su congregación de origen. Es un obispo constructor: manda construir la basílica del Sagrado Corazón de Montmartre, en la que invita a Oblatos, abre el Instituto Católico, construye iglesias… También recorre los santuarios de Francia: Lourdes, Lalouvesc, La Salette… Creado cardenal en 1873, sigue siendo un hombre de Iglesia excepcional, muy diplomático, lleno de energías, de bondad, de prudencia y de tacto. El Cardenal Guibert murió en Paris en 1886, su funeral se celebró en medio de una muchedumbre numerosa y recogida. Se enterró, según su deseo, en la cripta del Sagrado Corazón de Montmartre.

El Cardenal Guibert le había escrito a uno de sus hermanos oblatos: “Quiero ser un obispo sencillo, pobre, misionero, para que mi género de vida recuerde lo que fui, lo que no dejé de ser, lo que quiero ser en el momento de mi muerte”.

Chantal BERNARD-BRET