El padre Gilberto se reúne con la Familia mazenodiana de Aix

Con motivo del 189 aniversario de la aprobación de la Congregación de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada y de sus Constituciones y Reglas, la Familia mazenodiana de Aix se reunió el domingo 15 de febrero de 2015 con la comunidad de los Oblatos. Recibimos en esa reunión al padre Gilberto PIÑÓN, asistente general, que nos presentó la historia de las asociaciones oblatas de laicos.

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El padre Gilberto PIÑÓN empezó su exposición demostrando que desde hace dos siglos, los laicos han estado siempre al lado de los Misioneros Oblatos en su misión evangelizadora, de acuerdo con el carisma de su Fundador. En efecto, Eugenio de Mazenod, al intuir la amplitud de la tarea que le esperaba, y antes incluso de fundar la Congregación, había congregado laicos para ayudarle, orar y organizar la actividad misionera : era ya un verdadero proyecto de colaboración con laicos. Después de la muerte del Fundador, en 1861, varios capítulos generales de la Congregación aludían a una asociación con los laicos. La idea de cooperación, y más tarde de fraternidad compartida, se hace camino, así como la de crear una organización para ayudar la misión de los Oblatos.

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Ya en 1907, por primera vez, se usa el término de « laico asociado ». Más adelante, la afirmación de la asociación con los laicos se puntualiza como « una prolongación de la Congregación entre los fieles » : miembros que participan de los gozos, éxitos y fracasos de la familia religiosa, que apoyan las comunidades, la Congregación, la misión, que se convierten en « apóstoles auxiliares » de los Misioneros Oblatos.
Con el Concilio Vaticano II, los laicos toman mayor conciencia de su vocación, aumenta notablemente el número de laicos implicados en la vida de la Iglesia, y se establecen nuevas formas de colaboración con la Congregación. El capítulo general de 1992 declara que los laicos llamados a compartir el carisma del Fundador están en la misión con los Oblatos. En 1996 se celebró en Aix-en-Provence, cuna de la Congregación, un congreso de laicos asociados. Se aclara su identidad : « Respondiendo a una llamada de Cristo, los laicos asociados viven su bautismo, iluminados por el carisma de Eugenio de Mazenod. Con espíritu de familia, comparten entre ellos y con los Oblatos la misma espiritualidad y el mismo enfoque misionero ».

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A ejemplo de san Eugenio, los laicos asociados son apasionados de Jesucristo, la Iglesia y la Misión. Tienen fe en la dignidad humana. Profundizan en el carisma de san Eugenio. Ser laico asociado requiere estar vinculado con una comunidad oblata así como estar en comunión con la familia de los laicos. Es compartir una misma vocación, una misma misión desde san Eugenio, de acuerdo con su espiritualidad en el seguimiento de Cristo.

Chantal BERNARD-BRET