¿ Por qué a santa Teresita se la proclamó patrona de las misiones ?

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Fue ésta la pregunta que congregó a unos sesenta jóvenes, recién confirmados, en casa de los Oblatos en Aix-en-Provence. Ese fin de semana, organizado por la pastoral diocesana de jóvenes, terminó con una experiencia misionera en el cours Mirabeau.

Es necesario indagar en la historia de los Oblatos para encontrar elementos de respuesta a la pregunta sobre la patrona de las misiones. A santa Teresa del Niño Jesús la canonizó el 17 de mayo de 1925 el papa Pío XI y la proclamó patrona universal de las misiones, a la vez que san Francisco Javier, el 14 de diciembre de 1927. En el origen de la proclamación encontramos ante todo a los Oblatos del Gran Norte canadiense. En 1912, Arsène TURQUETIL, junto con otros dos Oblatos jóvenes, funda una misión en Chesterfield Inlet, en pleno país inuit. Viven los cuatro primeros años aislados, hambrientos, con un frío intenso y la dificultad insuperable de que los acepten los Inuit, que no hacen más que depreciarlos y burlarse. En 1916, en el correo que no llega más que una vez al año, el padre TURQUETIL recibe dos cartas importantes. En la primera, Mons. Ovide CHARLEBOIS, su obispo, le comunica que, de no haber administrado ningún bautizo en un plazo de un año, le retirará del país de los Inuit. En la segunda correspondencia, de una persona desconocida, recibe un folleto titulado : “Vida resumida de sor Teresa del Niño Jesús”. Han incluido en ella un papel doblado en cuatro, con un poco de tierra recogida de la tumba de la joven religiosa. Después de leer el folleto en el que el padre TURQUETIL se entera de que Teresita prometió pasar su cielo haciendo el bien en la tierra, decide esparcir a escondidas un pellizco de esa tierra en la cabeza de cada Inuit que venga a su casa el domingo siguiente. Unos días después de ese gesto, numerosos Inuit piden ser bautizados y el 2 de julio de 1917, el padre TURQUETIL puede bautizar a cuatro familias. Él lo considera un milagro alcanzado por intercesión de santa Teresita. Más adelante, los misioneros Oblatos del Gran Norte canadiense son testigos en su vida misionera de numerosos favores que atribuyen a la protección de santa Teresita. En 1925 Mons. CHARLEBOIS, junto con los otros ordinarios de las misiones de Canadá, decide pedirle al Papa que nombre a santa Teresita patrona de las misiones.

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El fin de semana de los nuevos confirmados terminó con una experiencia misionera. Un grupo de jóvenes salió al cours Mirabeau para entrevistar a los transeúntes sobre la calidad de los regalos de Navidad. La entrevista concluía con una invitación a rezar en la Capilla de los Oblatos, porque según los jóvenes misioneros, la oración por las personas cercanas es el mejor regalo de Navidad. Otro grupo de jóvenes, que tenía a su cargo la adoración del Santísimo, presenció numerosas visitas.

Krzysztof ZIELENDA, OMI